Este medio de comunicación se ha
convertido con mucho en el de mayor poder e influencia de todos los que
existen.
Ahí, es donde reside el peligro potencial de la televisión, en su
calidad de poderoso medio, capaz de llegar a mucha gente en muchos lugares,
empleando técnicas que le permiten acceder a la emotividad de los receptores.
La televisión, por tanto, es un importantísimo instrumento de poder al servicio
de una u otra función social, en función de uno u otro mensaje, de ahí que su
influencia en la juventud deba ser tenida muy en cuenta.
Observando la mayoría
de los programas de televisión, podemos concluir que la televisión presenta una
mayor parte de su programación de baja calidad educativa e, incluso, ciertos
riesgos para los jóvenes. Sin embargo muchas veces los programas que se
transmiten son no aptos para los jóvenes.

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