Se trata de la unión de un hombre y una mujer que se concreta a través de
determinados ritos o trámites legales. En los últimos años, cada vez más Estados han
aceptado el matrimonio entre personas del
mismo sexo, con lo que esta unión conyugal ha dejado de ser patrimonio de la
heterosexualidad.
El lazo matrimonial es reconocido a
nivel social, tanto a partir de normas jurídicas como por las costumbres. Al
contraer matrimonio, los cónyuges adquieren diversos derechos y obligaciones.
El matrimonio también legitima la filiación de los hijos que son procreados por
sus miembros.
Es
posible distinguir, al menos en el mundo occidental, entre dos grandes tipos de
matrimonio: el matrimonio civil (que
se concreta frente a una autoridad estatal competente) y el matrimonio religioso (que
legitima la unión ante los ojos de Dios).
Para
la Iglesia Católica, el
matrimonio es un sacramento y una institución cuya esencia está en la creación
divina del hombre y la mujer. El matrimonio católico es perpetuo: no puede
romperse según los preceptos religiosos (a diferencia del matrimonio civil,
donde existe el divorcio). Una persona separada, por lo tanto, no puede volver
a casarse por Iglesia.
En
el lenguaje coloquial, se denomina matrimonio a la pareja formada por el marido
y la mujer: “Vamos a alquilar la casa a un matrimonio de ancianos”, “Un
matrimonio entró al negocio y gastó más de quinientos pesos”, “No
lo puedo creer, ayer le robaron al matrimonio que vive al lado de mi casa”.
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