El
noviazgo es un estado transitorio.
Se trata de un periodo durante el cual dos personas mantienen una relación
amorosa con el objetivo de
avanzar en el conocimiento mutuo: si el noviazgo resulta satisfactorio para
ambos, la pareja terminará casándose. En el caso contrario, ambas personas se
separarán y cada una seguirá su camino.
Además
de todo lo expuesto es importante que resaltemos que los noviazgos han ido
cambiando a lo largo de la historia, fundamentalmente a la hora de iniciarse.
Así, ahora, el comienzo de una relación de este tipo, por regla general, se
produce como consecuencia de la voluntad y el deseo de los dos miembros. Pero
tiempo atrás, era necesario que el hombre acudiera a casa de ella para pedirle
permiso al padre de la misma.
Algunos
lo que quieren es estar en situación de pareja para tener una estabilidad
sentimental, otros para contar con compañía, hay quienes simplemente lo desean
para poder seguir “las normas sociales” y así formar una familia, y también
existen los que lo buscan es poder experimentar lo bello del amor.
Los
noviazgos no tienen una duración pautada de antemano ni se mantienen durante el
mismo tiempo en distintos casos. Hay noviazgos efímeros que concluyen en separación
a los pocos meses, mientras que otros se extienden durante muchos años hasta el
casamiento. En ciertos casos, incluso, el noviazgo puede ser breve y desembocar
en el matrimonio ya
que la pareja se considera preparada para tal paso.
Ciertas
características y condiciones deben cumplirse en cualquier noviazgo de acuerdo
a los parámetros de la sociedad actual. Los novios deben ser fieles (es decir, compartir la
intimidad exclusivamente con su pareja) y tiene que existir entre ambos una
reciprocidad de los sentimientos.
El
noviazgo también requiere dejar de lado el egoísmo para
tener en cuenta las necesidades de la pareja. La búsqueda del bienestar
personal siempre debe incluir la felicidad del otro.
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